El que mucho abarca…

Y eso es lo que me ha pasado, que he abarcado tanto que ya llevo un examen suspenso, y acabo de empezar… madre mía, qué desastre, ahora hasta septiembre pringada. ¡Pues no! paso, voy a intentar sacarme esos cuatro créditos de otra forma, que ya es hora de terminar la carrera, aunque me pregunto que para qué me he matriculado en Literatura Madrileña, si es que suena hasta a broma…
Llevo unos días que estoy ausente de mí misma, como ida, no sé si contenta, triste, o rara, lo intento pensar y me digo a mí misma que si estuviera triste me daría cuenta, pero entonces deduzco que si estuviera contenta también. Total, que estoy, pero no mucho…
Así que he decidido que voy a ir descargándome de tareas, poco a poco, necesito tiempo para mí misma, leer los libros que tengo pendientes hace más de un año (sin exagerar), ver en la tele algo que me apetezca y que no sea por trabajo (sí, veo la tele por trabajo, qué cosa…), pasearme sola por la calle sin prisa ni rumbo, o símplemente no olvidarme de desayunar o de qué día del mes es…
Me quedan tres exámenes, y hay que ver lo duro que es esudiar una segunda carrera cuando ya se trabaja, se tienen casa y vida propias. Pero bueno, todo sea por ser maestra, por enseñar cosas a los niños, a los adolescentes y a todo el que quiera aprender. Y por cierto, va a ser hora de ir pensando en un nuevo viaje largo, que ya casi hace un año que J. y yo volvimos de Japón, y esto no puede ser. ¿China? podría ser.








