Cuanto tiempo sin verte… Luisa Fernanda
Y no, no hablamos de la Zarzuela de Torroba.
Hablamos de lo que pueden llegar a cambiar las cosas en un par de semanas o tres.
Todo esto viene a que he tenido que tomar la decisión de mudarme si quería poder visitar libremente a mis amigos blogueros, porque google, ha decidido que sólo entre blogers de blogspot pueden dejarse facilmente comentarios.
En fin… esta es una de las cosas que han cambiado en poco tiempo.
En la última visita que hice a mi tierra, pude comprobar como todo pasa y todo queda.
Paseé por la zona en la que solía salir con mis amigas a mis 14 años, en mi adolescencia, y vi como ni el banco en el que solíamos sentarnos las tardes de los sábados a comer pipas quedaba vivo.
La primera discoteca a la que fuimos, con 14 años, que era una disco-light (muy moderno para aquella época) ahora es una taberna, el burguer en el que quedábamos para compartir hamburguesas y patatas, es ahora una tienda de sillitas de bebé, y el Instituto… sigue siendo el instituto, pero le han crecido plantas… no de las que se riegan, no, plantas en el techo, ya no es un pequeño edificio de planta baja y primera, ahora es una mole enorme irreconocible además, porque he visto que se ha llenado de rejas, y no de las rejas bonitas cordobesas, sino de rejas que no dejan pasar nada, ni bueno, ni malo, rejas de aislamiento.
“Todo pasa y todo queda”, los cambios son buenos, pero que todo cambie tan rápido me marea, me llena de vértigo.
En fin… “¡cuanto tiempo sin verte, Luisa Fernanda!”