Abr
23
2008
9

En clase. Me divierto. O me aburro.

Lunes 21 de abril.
Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid.
Clase de la asignatura “Conocimiento del Medio”.

Estoy en clase. Tengo frío. Tengo hambre. Tengo sueño.

La profesora pizpireta lo sabe todo. Yo quiero ser profesora también y por eso estoy aquí ahora. Pizpireta ya soy a veces. Quiero ser profesora y no quiero ser como ella. No. Sí quiero ser lo opuesto a ella. Y eso que soy pizpireta a veces.

Pasan los minutos, la vida transcurre fuera, lo veo por el cristal sucio de las ventanas de la clase. Está lleno de huellas de dedos. Serán nuestras huellas. Será que tenemos las manos sucias. Para eso somos alumnos.

La profesora nos cuenta su vida. Una vida que a nadie importa mucho. A ella parece que sí.

Carla me habla. Sentada a mi lado como cada día, como cada día nos divertimos juntas. Hoy además tenemos un día de reflexiones, pasadas y futuras. Y la profesora hace de ruido de fondo…”gente a la que le están pagando…” eso dice. Y dice cosas malas de sus compañeros. Del Rectorado. Del I+D. De todo.

Nosotras queremos pensar en positivo.

Han pasado 40 minutos y no hemos aprendido nada. ¿Para qué venimos aquí? ¡Ahora habla de Telepizza! Yo me río. La profesora casi llora contándonos que le pagan “menos que a un chico de Telepizza”

Profesora Emilia ¿puedes hablarnos un poco de “Conocimiento del medio”? o de su didáctica.

Dice: “Yo soy una hormiga en el mundo”. No me lo creo, pero le pregunto a Carla y es cierto, acaba de decirlo. “Yo soy una hormiga en el mundo”. O_o

Querida hormiga en el mundo, deja de aburrirnos, por favor te lo pido, y por lo menos, enseñanos a enseñar. Queremos aprender a enseñar, necesitamos conocimientos.

El tiempo corre. Llegarán los niños y les diremos: “yo soy una hormiga en el mundo”. O mejor no, mejor les diremos algo así como: “yo soy un bicho del mundo”. Estoy segura de que queda mejor. “

Escrito por ladychena en: Nube y tormenta |
Abr
18
2008
6

Cosas bonitas

Si algún día no estás content@ del todo, entonces, rodeate de cosas bonitas.

Puede sonar ñoño, pero me da igual. Funciona.

“Cosas bonitas” pueden ser canciones, olores, o cosas propiamente dichas. Y “bonita” lleva implícito la connotación de que te guste a ti, lo demás no importa.

Ayer estuve muy contenta, porque mi amiga zuzu me descubrió los dibujos de Marisa en creative thursday. Ni corta ni perezosa, entré en su tienda y le encargué un cuadro.

Así que hoy sigo muy contenta, esperándolo.

Y mientras tanto miro una y otra vez la foto del cuadro, hasta que pueda mirarlo colgado en la pared de mi salón.

Es muy naïf.

¿He dicho que me encanta?

Escrito por ladychena en: Nube Sol |
Abr
07
2008
8

El secreto de la belleza

Se acerca el veranito, y con él las ganas de ponernos bañador o bikini, lo que sea pero pequeño, y por lo tanto, estar monas para la ocasión, o al menos, aceptables.

El otro día, yendo de compras con mi amiga corazón de trapo, metidas las dos juntas en un probador de Mango intentando elegir unos vaqueros, estuvimos un rato largo decidiendo si probarnos la talla 38 o la 40… al final la 38 nos quedaba pequeña, y la 40 grande. Eso es bueno y es malo. Bueno porque no hemos engordado tanto como era de temer, malo porque ahora ningún pantalón vaquero nos queda bien.

Y hablando hablando, llegamos al tema de las cremas / productos varios anticelulíticos, ya que uno de estos productos podría arreglarnos el problema, nos quitaría la piel de naranja que ocupa espacio, y la 38 volvería a estarnos divina…

Investigando encontramos unos sobres sabor de fresa que nos valdrían para en un mes adelgazar esos centimetritos que nos sobran, pero teniendo en cuenta que nos trae más a cuenta comprarnos unos cuantos polos flash de ese sabor, finalmente, decidí que, por mi parte, recurriría una vez más a las cremas caducadas. O mejor dicho, con fecha de “consumo preferente” que no es lo mismo que caducada… y es que estos señores que las fabrican son muy listos.

Las hacen con un año de “caducidad”, a sabiendas de que nadie las va a gastar del todo, porque todo el mundo se harta de echarse esos potingues 2 veces al día (¡con lo frías que están!), y le plantan la fecha de consumo preferente para que cada año nos las compremos nuevas para luego, no gastarlas de nuevo y así vernos envueltas en un círculo vicioso infinito, de comprar, no gastar, tirar, comprar…

¡Pues no señores cremiteros, no! Este año hemos decidido que nos aventuraremos a gastar todos los culillos que con ojos llorosos nos miran desde las estanterías. Corazón de trapo ya está marrón, guapísima, seamos sinceros, y todo con el autobronceador que le sobró del año pasado. Yo, por mi parte, hoy tengo la cara perfecta, por una cremita antiirritante, que va más allá de la hidratación, que me puse ayer, de las que dejé el año pasado a medias (o tal vez el año anterior)… luego vamos a por las anticelulíticos caducados, o no, perdón, los anticelulíticos de fórmulas cronoprogramadas de acción prolongada durante todo el día, que compramos el año pasado, a ver si este año hacen más efecto…

He aquí el secreto de la belleza. Compartirlo he querido con todo el mundo.

Escrito por ladychena en: Nube Sol |
Abr
04
2008
3

De cómo casi nos volvemos dramáticas, o al límite de la estupidez contagiosa.

Hoy he estado recordando, lo poco que faltó para que mi amiga corazón de trapo, y yo misma, nos volviesemos tontas de por vida por ósmosis.

Durante los 4 años de carrera, mientras estudiabamos Arte Dramático en Córdoba, se formó un triunvirato. Fuimos las 3 “normales” frente al grupo. Los “dramáticos” es como los acabamos bautizando. O mejor, el grupo frente a las 3 normales. Y cuando digo “grupo”, por desgracia, incluyo a los profesores… las tres éramos Lulu, corazón de trapo y yo, y mantendremos nuestros vínvulos de unión reforzados por los malos ratos de allí a la eternidad.

Junio de 2002, Escuela Superior de Arte Dramático de Córdoba. Alumnos de 4º curso en la cena “fin de carrera”. Lulu no ha podido estar con nosotras esta vez, con lo que, encima nos falta una de las 3 patas que sujetan el banco.

A tener en cuenta que, como reunión social de un buen grupo de actores que se precia, todo lo que hay en el lugar, personas, cosas, comida, música, etc. es muy alternativo, no podía ser de otro modo. A excepción de nosotras, las protagonistas de mi historia, que, enmarcadas en esta fauna, desentonamos como un berberecho en un campo de margaritas amarillas; mi amiga corazón de trapo y yo, no pegamos ni con cola aquí, por ser normales en vez de “alternatis”, como nos ha pasado durante los 4 años de carrera, pero no renunciamos a perdemos “el evento”, manque les pese.

Mientras los dramáticos se dan besos y lloran porque van a separarse (porque si eres dramático amas a todos tus compañeros mucho muchísimo), nosotras charlamos, reímos, y estamos con nuestras cosas.

Recordamos todo lo vivido, eso sí, recapitulamos.

Recordamos como, hasta ahora, mientras los dramáticos intentaban cambiar las fechas de los exámenes de literatura, “porque es que son 5 folios y no me da tiempo…”, nosotras lo impedíamos, porque si por ellos fuera, los haríamos todos el último día de curso a última hora.

Nos vino a la mente cómo, mientras ellos hacían sus escenas sin saberse el texto, pero ni una frase, aunque siempre con una interpretación “orgánica que te mueres”, nosotras, llevábamos el texto perfecto, pero eso no era bastante porque “sobreactuáis, os falla la dicción o porque tiriri titi pororo popo”.

Cómo a mi me ponían la misma nota en la asignatura Acrobacia que a los lesionados ¡que no hicieron el examen!.

Cómo suspendimos juntas Interpretación en 2º y en septiembre la profesora nos aprobó, con gesto despectivo, diciendo que nos daba una “2ª chance” (textual).

Cómo pasamos un día, media tarde de bronca de las que hacen historia con ellos, porque nosotras nos negábamos a cantar en el escenario delante de 700 personas, una canción compuesta por una artista del grupo de dramáticso, que incluía esta frase: “…y es que no hay nada mejor COMO pisar tu suelo…”Y es que, nosotras insistíamos en que tenía que ser “…no hay nada mejor QUE pisar tu suelo…”, o incluso “…no hay nada TAN BUENO COMO pisar tu suelo…” lo que nos hizo ganarnos un nuevo adjetivo, el de marisabidillas, porque si la muchacha había puesto en la canción esa burrada nosotras no debíamos corregir la maravillosa composición, ya que nos cargábamos su arte, decían.

Cómo, por fin en 4º conseguimos encontrar personas que nos trataran como normales, y no como “raras” (raras por ser normales), pero que ya, era casi tarde, estas personas eran de 1º, y nosotras ese año terminábamos la carrera…

Y allí estábamos, ella y yo, comiendo una comida “fachon”(de “fashion”), y admirando la decoración del patio.

Pasamos buena parte de la noche, en un rinconcito juntas, donde había una fuente pequeña que habían decorado con nenúfares para la ocasión.

Corazón de trapo y yo estuvimos muy preocupadas porque la fuente estaba en una pendiente, y entonces, (según nosotras) los nenúfares irremediablemente se iban todos para el lado derecho de la fuente, que estaba en la parte de abajo de la cuesta… “¡qué lastima que la fuente esté en cuesta!, así todos los nenúfares se van para abajo…”. Pasamos media noche repitiéndonos la una a la otra esto, e intentando remediarlo, metiendo la mano en el agua para colocarlos, soplándoles… (esto es lo bien que nos lo estábamos pasando allí).

La noche acabó, y nos fuimos con la historia de la fuente y los nenúfares descolocados que nos daban vueltas en la cabeza.

Fue unos días después, mientras le contabamos la superfiesta a J. y a unos amigos, y mencionando este detalle, (lo de los bonitos nenúfares sobre el agua en pendiente), cuando, al empezar todos a reírse sin poder casi ni respirar, mientras ella y yo nos mirábamos con cara de poker y ellos, entre risas, nos decían que era genial que hubiéramos salido de allí, ¡porque nos estábamos volviendo como ellos!, cuando nos dimos cuenta, de que era verdad.

Este dibujito lo demuestra… ¡lo que les costó explicárnoslo!…

Y es que… todo lo malo se pega… salimos a tiempo de no volvernos “dramáticas”, pero un poquitín tocadas, eso sí que si.

Escrito por ladychena en: Nube Sol |
Abr
03
2008
2

La paseitos contraataca.

Leyendo el blog de la Doña, en concreto este post, que no tiene desperdicio, me he acordado de pronto de la conversación que presencié el otro día, de la Paseitos (conocida ya en esta nube por post como este y este), y que pensé en escribir aquí, así que, como la Doña me ha inspirado, ahí va la historia:

Era un día a finales de invierno, hace pocas semanas. El horario laboral había terminado y la mayoría aprovechamos para pasar por el baño antes de irnos, para ir preparados, porque “metro de Madrid vuela”, pero como te pille una avería y no vayas preparada, puedes pasarlo muy mal.

Pues bien, mientras estaba dentro de mi cubículo, a punto de salir, oigo acercarse a “la Paseitos”. Es inconfundible el ruido de sus tacones, que son geniales para su lumbago regalador de bajas. Y la oigo entrar acompañada de otra compi, que normalmente se sienta a su lado, y aunque no es mala chica, se ve que la proximidad con esta bicharraca unida a su candidez natural, la tiene trastornada. Iban conversando amigablemente. (Sigue leyendo…)

Escrito por ladychena en: Nube Sol |
Abr
03
2008
0

Un gran restaurante japonés en Madrid

Es un restaurante nuevo, creo que tiene un mes o así de vida. Está situado en la calle Sor Ángela de la cruz 37, muy cerca de la calle Orense y Bravo Murillo. Se llama Yamate.

Fuimos 4 amigos y cenamos en una mesa tradicional japonesa, con tatami en una habitación privada. El restaurante tiene la opción de comer en el comedor con todo el mundo, o de hacer una cenita privada en un saloncito de madera, en el que te descalzas y te sientas sobe unos cojines en el tatami.

Los camareros llamaban a la puertecita corredera para traernos los platos y aparecían siempre con una sonrisa. Teníamos nuestro propio hilo musical y la luz con la intensidad ideal. El trato exquisito.

La comida buenísima, exquisita, y creo poder decir que es una opinión objetiva, compartida por los cuatro, que solemos ir muy a menudo a restaurantes japoneses. La tempura de verduras como he probado pocas. El sushi buenísimo, los makis…

El teléfono es 915706120 a todos los que vengáis a Madrid, o vivais en Madrid y os guste la comida japonesa, os lo recomiendo muy mucho. Aprovechad ahora que es poco conocido y está poco concurrido.

Y si vais, a lo mejor hasta me veis por allí… ^_^

Escrito por ladychena en: Nube Sol |
Abr
01
2008
3

Ya llegó la primavera

Y pronto llegará la astenia.

La incertidumbre me rodea. tengo la posibilidad de cambiar de trabajo en dos meses, y ahora, no se si quiero. Es para matarme.

Llevo meses deseando salir de aquí, surge la oportunidad y me ofusco.

Una miga me “cede” su puesto, suena cómico, pero es cierto. Ella se va y dice textualmente que le “besan los pies si trae sustituta”. Mismo horario, mismo suelto, menos trabajo y lo mejor (o no) trabajar sola. Yo sola, sin nadie que me moleste. Me lo guiso y me lo como.

Y no se qué hacer.

Seguiré pensando, tengo dos meses, que pasarán volando. Seguiré pensando y el tiempo seguirá pasando.

Escrito por ladychena en: Nube Sol |

(c) ilikeblues.com | Aeros Theme | TheBuckmaker.com WordPress Themes