Ago
05
2008
11

Baila amigo, baila

Nos conocimos en diciembre de 2002.

Yo estaba con una amiga esperando en una empresa para hacer la típica dinámica de grupo que iba a decidir si éramos o no capaces de desempeñar un trabajo para ellos, y allí había mucha gente, gente que hablaba, grupitos… entonces, un poco apartado de todos, solo, y con una pinta terrible de niño perdido te vi.

Inmediatamente me acerqué a tí, y estas fueron nuestras primeras sutiles palabras:

lady: Hola niño. ¿Tú que eres, bailarín?
Amigo: Sí
lady: ¿y qué has venido sólo?
Amigo: Sí, me ha traído mi abuelo.

Allí estabas tú, con 18 añitos recién cumplidos, y una pinta de ser adorable que mataba.

Durante la entrevista estuvimos cada uno pendiente de nuestro cometido, y unas semanas después coincidimos otra vez en la reunión informativa para los seleccionados, y volvimos a sentarnos juntos.

Al salir, tú no estabas muy convencido de querer trabajar allí, y en pocos minutos casi te convencí de que íbamos a pasarlo en grande si cogías el trabajo, porque además de que eso era lo que creía, pensaba que sería muy agradable trabajar contigo. Eso sin conocerte.

Y llegó el primer día, quedamos para ir juntos, y ese mismo día, ya había tal atípica complicidad entre nosotros, que los nuevos compañeros nos preguntaron varias veces que si éramos hermanos. ¡No me dirás que esto es algo muy habitual!… lo mejor es que nosotros estábamos encantados y seguíamos el rollo a la gente, y acabaron todos convencidos de que éramos hermanos de verdad, cuando en realidad no habíamos estado juntos en toda nuestra vida más de 2 horas, como mucho.

Desde entonces fuimos inseparables. Cada uno con su espacio, pero a la vez cada uno pendiente del otro. Cuando hubo problemas, los problemas fueron de los dos, cuando hubo alegrías, las compartimos. El leernos el pensamiento fue algo cada vez más común entre nosotros, y el sufrir los “entrecruzamientos de la vida”, como tú llamabas a las coincidencias que siempre andábamos sufriendo, siguió siendo la tónica a lo largo de los meses.

Finalizaron nuestros contratos en unos meses, y podía haber pasado como pasa a menudo con otros compañeros de trabajo, “nos vamos a llamar, nos vamos a ver…etc., etc.…” pero no, en realidad no podría haber pasado. Ya estábamos tan unidos que íbamos a seguir juntos como si siguiéramos viéndonos día a día.

Y así hemos compartido mil tardes de risa, mil mañanas de vagueo compartido, muchas vacaciones, tu con tus padres, yo con mi chico, y juntos, viajes, salidas… y si tu has estado triste, yo he estado contigo, si yo he estado triste, tu has estado conmigo. Y así han pasado los años, con algo distinto, algo tan difícil de encontrar que no puede ser algo que se pierda: AMISTAD, escrito así, con letras mayúsculas.

El viernes me llamaste. “”Amiga, he ganado el segundo premio”. Y a mí, lo que se me ocurre decirte es “¿y vas a quedar el sábado conmigo o no?”. Has ganado el 2º premio en un Certamen Internacional de Danza, y yo te digo “¿vas a quedar conmigo el sábado?” y antes de colgar, eso sí, caigo en la cuenta y te felicito.

¿Y sabes lo que pasa? Que confío tanto en tu talento, que sé que vas a ganar antes de que empieces a crear la coreografía, antes de que pienses en presentarte al Certamen y antes incluso de saber que es un Certamen Internacional. Y a ti te parece que soy muy bruta. Así que en cuanto me ves me dices “ayer casi te tiro el teléfono a la cabeza”, por no volverme loca de alegría con tu triunfo. Pero amigo, no puedo volverme más loca de lo que ya estoy, y es día a día, no es puntual.

Ahora te vas. Te vas de la ciudad. Te vas a muchos kilómetros, a empezar tu vida, a vivir solo por primera vez, a empezar a enseñar tu Arte en otro sitio, a todo el mundo. Y se que tu nombre será cada vez más conocido por todos. Te vas dos años, dices, pero serán muchos más. Y yo estoy muy contenta, y muy triste a la vez.

Mi madre, al enterarse de que te vas, me dijo, “otro que se va, os llamareis un tiempo, os veréis, y luego otro más que se va…”. Pero esto no va a ser así. Yo lo se. Tú lo sabes. No va a ser igual que viviendo cerca como hasta ahora, pero no va a ser el fin de algo que no tiene fin. Lo pienso y no me veo como si tuviera 15 años, cuando acaba el Instituto y crees firmemente que tus amigos serán siempre tus amigos. Hay amigos que son siempre tus amigos, aunque no los veas, aunque no los llames cada día, aunque ni si quiera les envíes un mail en 6 meses. Y tú, Amigo, vas a estar ahí. A una hora de avión, a un ratito volando de mí, y yo a un ratito volando de ti.

Y mientras no nos veamos sigue bailando. Sé que odias la película Billy Elliot, (que a mi me encanta…) pero yo voy a ser como el padre de Billy Elliot el día que estrenes en un sitio que para ti sea importante (para mí son todos importantes). Y allí me vas a sentir, muy cerca de ti como siempre, entre el público, nerviosa, y ya sabes que más feliz y más orgullosa que si fuera yo misma la que está sobre el escenario.

Se feliz amigo, y no me olvides nunca.

Escrito por ladychena en: Nube Sol |
Ago
01
2008
5

Japón: el regreso

No hemos podido aguantar los precios que Finnair ofrece para ir a Japón, así que ¡nos vamos otra vez!

Ya tenemos los billetes para Abril del año que viene.

Vaaaaale… faltan casi 9 meses, pero así tenemos tiempo para organizarlo todo bien, porque además, el hacer las reservas de los hoteles japoneses, que consisten en escribir mails en inglés a japoneses, y que ellos te contesten en “su inglés”, que es muy particular, no es tarea fácil. Eso sí, las sorpresas están aseguradas con sus respuestas.

Volveremos a pasear por Shibuya, y a hacer otras mil cosas más, pero esta vez con más calma, porque esta vez ¡¡nos iremos 22 dias!!

Tic tac tic tac… waiting for the day

Y hemos hecho un wiki para organizarnos, hay que disfrutar del viaje y de todos los preparativos. El wiki: http://viajarajapon.ladychena.com/index.php/Portada

Escrito por ladychena en: Nube Sol |

(c) ilikeblues.com | Aeros Theme | TheBuckmaker.com WordPress Themes